lunes, 2 de mayo de 2016

Trumbo


La primera enmienda de la constitución de EEUU prohíbe coartar la libertad de culto y la libertad de expresión. Después de la Segunda Guerra Mundial A McCarthy y sus seguidores les pareció menos importante este detalle de la constitución de los EEUU que la lucha contra el comunismo. A esa época se le llama gráficamente «La Caza de Brujas».

Cuando el poder se salta las reglas del juego que él mismo ha puesto, siempre hay que esperar que haya víctimas. El guionista Dalton Trumbo fue uno de los muchos que pagaron el despropósito y fue a la cárcel para lección y escarmiento de sus seguidores.

Dice Marco Aurelio que no debemos temer ningún mal que nos cause dolor, sino solo aquellos que nos hagan más viles. ¿Cómo explicar a un espectador el horror de los que fueron obligados a la delación de sus camaradas?

La película es un retrato esa y otras degradaciones. No vale tanto para mostrar el horror de esa época lamentable cuanto para entender  la conexión entre ideas y títulos que antes parecían tan dispersos como “Vacaciones en Roma” “Éxodo” y “Espartaco” y que ahora componen un argumento, y forman parte de una sola tragedia, la del calvario de Dalton Trumbo.

A veces uno interpreta una película desde la propia experiencia, desde su trastienda; y no sabe cual fue la experiencia desde la cual fue compuesta. Cuánto no daríamos por saber que experiencia de Kafka le llevó a componer algunos de sus relatos. Alguna de esas trastiendas, observa Borges al hablar de Whitman, podrían decepcionarnos. Otras, como esta que hay en Truman, puede enriquecer su obra indefinidamente.





Rotten Tomatoes | IMDBFilm Affinity | La Butaca | Juan Manuel González (Libertad Digital) | Elizabeth Day (The Guardian) | Wikipedia |

domingo, 24 de mayo de 2015

Un viejo que leía novelas de amor

Los shuar viven en la selva, son parte la selva, y están en equilibrio con la naturaleza. Ellos usan los recursos para curar enfermedades, para vivir, y no la destruyen. Cuando han vivido en un área mucho tiempo se marchan para dejar que la naturaleza se regenere. La civilización, por el contrario, vive en el pueblo. El alcalde viste botas que le impiden caminar y mucho menos cazar, los americanos vienen a explotar el petróleo, cargan fusiles llenos de balas que destruyen el equilibrio de la selva.

“Un viejo que leía” novelas de amor trata de dos civilizaciones, la que convive en equilibrio con el mundo natural, la de los shuar, y la que lo explota con avaricia. Occidente es el ansia inútil de acaparar.

El protagonista vive a medio camino entre las dos civilizaciones. Antonio José Bolivar Proaño procede de la civilización pero no se ha manchado con ella, se fue a vivir a la selva con su esposa y después de un sinfín de ordalías, ella murió. Él sobrevivió a una mordedura de serpiente y los shuar lo adoptaron. Así llegó a ser parte de la selva, como un shuar.

Leyendo la novela desde Europa uno podría sentir que el propio lector, el consumidor de ficciones, pertenece a ese mundo destructor. Nosotros, los lectores, somos el mal. Pero Sepúlveda encuentra una redención. El anciano que vive y siente la selva, ama, a la vez, otra cosa. Ama las novelas que le traen de occidente, se interroga sobre los canales de Venecia y piensa que cosa es una gran ciudad. Occidente se salva, porque, aunque occidente explota sin cordura los recursos del mundo, es capaz, a la vez, de crear novelas de amor.

domingo, 3 de mayo de 2015

Félix - José (0-1)

jueves, 16 de abril de 2015

El lector del tren de las 6.27

Didierlaurent
Jean-Paul Didierlaurent.
El lector del tren de las 6.27.
Seix Barral, 2015
Hace tiempo, una profesora de un curso de creación de relatos, nos puso de tarea anotar tres personajes que se nos ocurrieran por la calle, tres lugares y tres situaciones. Didierlaurent ha hecho un ejercicio parecido con media docena. El reto consistía en hacerlos converger en algún punto de la trama. Yo no supe unir a un portero argentino con un cerrajero. Didierlaurent tampoco sale airoso. Él eligió un trabajador de una trituradora de libros, varios compañeros, uno que habla en alejandrinos, otro que perdió las piernas. El protagonista lee en el cercanías trozos que rescata de la cosa (la trituradora); hay dos señoras mayores que lo invitan a leer en una residencia, también un anciano que pasea su perro moribundo, y un pez rojo. La musa se deja olvidado su pendrive y Guibrando la reconstruye leyendo sus textos. Pienso que Didierlaurent es demasiado esclavo de la necesidad de sorprender. No sé si la cultura francesa tiene algo, pienso en Amèlie, que la invita a caer en este tipo de ensoñaciones, o que las hace tolerables a sus lectores.

Sobre el romanticismo
Los caracteres imaginativos, como el mío, nos piramos por la palabra, por las historias. El romántico va un punto más allá. Lleva las historias a un grado de esperanza que asusta a mis correligionarios. Por ejemplo, me gusta lo fortuito de los encuentros de Amelie con el chico del sex-shop, y con el trabajador de los fotomatones, pero me asusta las expectativas que pone en el primero. Me interesa la fascinación que Guibrando pone en la trabajadora de los lavabos, pero no entiendo la ilusión que pone en verla.

Es una cuestión de príncipes azules. Los románticos acaban las historias cuando se conocen o se dan un beso. Los escuchadores, o imaginativos, como nos llama Litvinoff, ponemos el oído en el momento en que se conocen. Para nosotros ése siempre es el primer acto.

Más
Mónica Basterrechea.
Libros prohibidos.

martes, 26 de agosto de 2014

Alphas and Betas

Leadership: Why Alpha Is Over and Beta Is Better

by Elizabeth Palermo, BusinessNewsDaily Contributor   |   September 14, 2013 08:41am ET

What do Amazon, Zappos and Timberland have in common besides about a billion pairs of shoes? They're all "beta" businesses— that is, businesses that follow their own unique paths and organize themselves along nontraditional lines.

These aren't the hierarchically structured, cutthroat corporations of centuries past, not by a long shot. Beta businesses— a term coined by entrepreneur and "Corporate Anthropologist" Dana Ardi in her new book, "The Fall of the Alphas: The New Beta Way to Connect, Collaborate, Influence— and Lead" (St. Martin's Press, October 2013) — thrive on shared leadership, open communication and employee collaboration.

Take, for example, Zappos' "core value" of building relationships through open and honest communication. That's not just a nice sentiment, it's company policy. Or consider Timberland's "Path of Service," a corporate policy that encourages employees to perform community service by paying them for it.

In an email interview with BusinessNewsDaily, Ardi explains how such policies and corporate structures represent the beta way of doing business and why this departure from the norm will usher in a more efficient corporate age.

BusinessNewsDaily: First of all, can you explain what a “Corporate Anthropologist” is.  Is that an official title or just a way you describe yourself?

Dana Ardi: I coined the phrase Corporate Anthropology to describe the deep study of organizations— company culture, mores, values, communications, diversity, physical spaces, roles of individuals, and how they organize to accomplish strategic initiatives.

As a Corporate Anthropologist, I study the cultures of organizations— how they evolve and intersect with what’s happening right now, and how the people in them influence and shape their communities. In my work as a consultant, I believe it is critical to take a larger, 360-degree look at what is happening socially, culturally, globally, digitally, and across generations to best advise organizations.

BND: What is the catalyst for the fall of the alphas? What has changed to make this happen?

D.A.: For centuries, the hierarchical style and structures that I call the Alpha paradigm was the only way leaders led, and the only way organizations organized. As I explain in "The Fall of the Alphas," leaders asserted themselves aggressively, competed rather than collaborated, and conquered rather than compromised.  This trickled down to younger generations as the single template of how to be, act, behave, and aspire. 

Organizations were constructed like pyramids with predetermined and narrowly defined steps or rungs leading to the top. The slightest suggestion of a more community-oriented or compassionate approach was seen as “soft,” certainly not sufficient to lead a “tough” organization through “tough” times. 

But everything changed with the dawn of the Informational Age. It was my realization that work in the Information Age is heuristic— it stimulates inquiry, trial and error and is fluid. Creativity, technology, social change and globalization have created the opportunity to rethink how we organize and come together. The new Beta way is all about the way we need to connect, collaborate, and influence to meet the challenges of this information age.

BND: Is this inherently a good thing or are there drawbacks?

D.A.: The Beta Model of flatter, more collaborative organizational structures has many advantages. The model fosters teamwork. It allows for more open and transparent communication. It brings new voices to the table for there is more involvement and participation in creating opportunities and problem solving. It leverages the knowledge and intellect of the team.

Beta companies have disadvantages if poorly implemented. Many leaders feel loss of control. Many employees, if not properly considered and self-motivated, feel role confusion. Coordination and organizational learning must occur or there will be confusion. Beta organizational principles are not suitable for all activities but collaboration and open communication is still a Beta cultural imperative. Beta organizations must evolve. Their success relies on self-awareness and personal responsibility.

BND: Will the new world of work be more efficient, without Alphas to lead the way?

D.A.: The new world of work will most definitely be more efficient. Technological advances will enable collaboration and data models will enhance decision-making. Beta organizations will still have strong leaders who are emotionally intelligent, self-aware and capable of bringing out the best in their colleagues.  Beta organizations will recruit and deploy teams of diverse skill sets. Companies can no longer live in a single private bubble. No single Alpha, no single leader can possibly guide a complex, constantly evolving networked organization. In "The Fall of the Alphas," I show that the Beta model becomes more efficient for it enables the leader to bring out the best from team members and guide their talents rather than command and control.

BND: What will work look like in 10 years? How will it be different?

D.A.: The nature of work is evolving. In the next decade the baby boomers will retire and the millennials will take over. For this generation traditional roles are “in play." These Information Age workers grew up texting, pinging and yelping. Their common language teems with e-pinions, tweets, pins, shares and viral forwards.  They work and think in groups. In contrast to the Alpha era where work was algorithmic and incremental, where experience mattered more than anything else, work for the millennials will be fluid and heuristic. Heuristic work stimulates inquiry typically by trial and error and discovery.

That is why understanding “The Fall of the Alphas” is essential for forward-looking businesses. Enterprises will be global and technology will continue to provide tools for collaboration and connectivity. Robotics will take over manual tasks. Knowledge workers and the craftsman economy will thrive. Companies will have small cores of high impact teams that take on strategic initiatives. These teams will represent diversity of thought and knowledge. 

Companies will be a connected ecosystem of other organizations that will partner with them and collaborate on many fronts. The new Beta leaders will be leading and following depending on the role they play. Strategic alliance and strategic investments will replace acquisitions. Companies will be defined by their cultures. Innovation will be a key driver. Organizations will be more reflective and self- aware and organizational structure and definitions of leadership will continue to evolve.

Originally published on BusinessNewsDaily.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Fantasía aumentada

Los capítulos XI al XIII del Quijote componen una novela dentro de otra novela. Unos cabreros enamorados de una joven del pueblo dan la excusa para poemas de amor y temas pastoriles.

A mi me hablan de un vivero inagotable de la fantasía, hablo del otro, de ese otro que no conocemos y, a veces, nos da miedo. En las películas de fantasmas, ese otro era el fantasma, en las de extraterrestres era el alienígena.

En la historia de fantasmas el fantasma era una aparición, un algo externo, una amenaza. Oscar Wilde dio un paso hacia el fantasma haciéndolo simpático, haciendo que expresara una subjetividad. Cuando lo conocemos ya no podemos tener miedo. Un paso más lo da Shyamalan en El Sexto Sentido cuando el fantasma es el protagonista, y cuando ya nos hemos identificado con ese fantasma.

Es lo mismo con el extraterrestre temido. En ET de Spielberg sigue siendo el otro, pero ya despierta nuestra simpatía. Cuando la nave nodriza parte, nos alegramos de que Eliot se quede. Los marcianos en su planeta y nosotros en el nuestro. Avatar, en cambio, es la historia de una alienación. Cuando acaba, Cameron ha conseguido que nos identifiquemos de tal modo con el na'vi que queremos que Sully sea uno de ellos. Y la conversión es un momento de euforia consegudo.

Ocupar el espacio fantástico de esos otros es un vivero para la creación. Conocerlos, identificarnos... he mencionado los cuatro capítulos del Quijote que componen una novela pastoril porque son expresión de ese mismo afán. En ellos, Cervantes habla de una pastora cuya hermosura desarma a todos los cabreros de las inmediaciones y a uno de ellos, Grisóstomo, al suicidio. Cervantes quiere acercarse al verso de amor escuchando al otro, a la amada que nunca tiene palabra y solo es objeto y anhelo. Cervantes hace hablar a Marcela y explicar que ella no da pávulo a los amores de los pastores ni lo dio al difunto, y que sentir amor por la belleza no puede ser un yugo para la belleza. Esa defensa y ese acto de libertad la convierten en un individuo completo, en una creación suprema. Marcela es un ejemplo de como aumentar la fantasía identificándote con ese otro.